Las cuatro leyes espirituales de la India

Quienes estudian estas leyes, dirían que no es casual que estés leyendo esto,
que si este mensaje llegó a tu vida hoy,
es porque estás preparada(o) para entender -como dicen ellos-
que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.
La persona que llega,
es la persona correcta.
Ojo, no se refiere necesariamente a una pareja. Incluso se refiere a las personas nefastas con las que debemos convivir, incluso a las personas que deliberadamente se aprovechan de nosotros o quieren hacernos daño. Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

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Lo que sucede, es la único que podía haber sucedido.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa… hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado y tuvo que haber sido así. Una vez que ya sucedió, potencialmente podríamos aprovechar eso para que aprendamos alguna lección y para que sigamos adelante. Eso no excluye que haya lecciones sumamente crueles o que vivamos cosas que consideremos sumamente injustas.
 
Los que dicen entender esta ley, aseguran que todas y cada una de las situaciones que nos suceden son perfectas (y que son nuestra mente y nuestro ego los que se resisten y hacen que no queramos aceptarlo).
 
Este postulado no quiere decir que esperemos pasivamente a ver qué pasa y que lo aceptemos sin más; tampoco implica que no tengamos un mínimo de control sobre las cosas que nos suceden y que no seamos capaces de dirigir nuestro destino. Significa que al final, sucedió lo único que podía haber sucedido aún considerando todos esos factores internos y externos. Además, implica, que no existen las simples coincidencias, dado que todo sucede por alguna razón.
En cualquier momento que empiece, es el momento correcto.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
 
Como dicen “cuando te toca, te toca
-aunque te quites-
y cuando no te toca, no te toca
-aunque te pongas-”.
Finales necesarios.jpg
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Punto final y nuevas historias.jpg
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Cuando algo termina, termina.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Por supuesto esto tiene sus matices. No quiere decir que nosotros hayamos querido que terminase o que si algo termina hagamos una especie de borrón y cuenta nueva.
No quiere decir eso. Tampoco quiere decir que el entender que terminó, se consiga de la noche a la mañana.
 
Pide que simplemente tengamos la disposición de, a nuestro debido tiempo, seguir adelante y entender que de todo, eventualmente insisto, puede abstraerse sabiduría y crecimiento personal. Y tampoco quiere decir que si, por la razón que sea, algo terminó, no hubiésemos deseado que continuara o que no hayamos aquilatado cada momento mientras la experiencia haya durado.