Soneto XXVII

Garcilaso de la Vega
 

Amor, amor, un hábito vestí

el cual de vuestro paño fue cortado;

al vestir ancho fue, más apretado

y estrecho cuando estuvo sobre mí.

 

Después acá de lo que consentí,

tal arrepentimiento me ha tomado,

que pruebo alguna vez, de congojado,

a romper esto en que yo me metí.

 

Mas ¿quién podrá de este hábito librarse,

teniendo tan contraria su natura,

que con él ha venido a conformarse?

 

Si alguna parte queda por ventura

de mi razón, por mí no osa mostrarse;

que en tal contradicción no está segura.